Hay temas musicales que por su calidad y su fuerza innovadora son capaces de renovar todo un género. Los tucumanos tenemos el ejemplo de la "Chacarera del 55", de los hermanos Núñez, según afirmó Juan Falú. "Inauguró un modo atrevido de hacer una composición sobre una danza muy tradicional. En la letra y en la música es muy transgresora, en un sentido positivo, porque genera una apertura y alimenta las ganas de meterse en una línea así", dijo el guitarrista, que esta noche se presentará en la casona cultural La 9 de Julio junto a Lucho Hoyos.
Falú rememoró cierta época en que el folclore estaba dividido entre renovadores y conservadores, sin admitir medias tintas, y celebró que hoy la situación sea diferente. "Así como el que era nacionalista no podía ni nombrarlo a Sarmiento, o el que era peronista no lo soportaba a Borges, existía gran polarización en el folclore. Ahora, en cambio, los músicos renovadores se alimentan del pasado. Por ejemplo, Carlos Aguirre (Paraná) o Juan Quintero (Tucumán) son extraordinarios músicos, que tienen un enorme respeto por los mayores y una gran capacidad de renovación, porque inauguran hasta casi formas nuevas de la canción", señaló.
Pareciera que lo que no pasa por los medios está condenado a desaparecer, pero por suerte eso no ocurre, sostiene Falú. Considera que la guitarra, el instrumento más popular de todos, es un ejemplo de la resistencia de determinadas estéticas, a pesar de que dejó de ser un instrumento mediático. "Miles de guitarristas muy buenos están creando obras o arreglos. Una tarea anónima que se plasma después en encuentros como ?Guitarras del mundo?, por ejemplo, que fue ignorado durante años por los medios, a pesar de que fue siempre masivo", agregó el músico.
Difusión y formación
Falú reparte sus días entre la composición, la docencia, la organización del ciclo "Guitarras del mundo" -que se realiza en todas las provincias desde hace 16 años- y una apretada agenda de actuaciones en el país y en el extranjero. Además, se encarga de acompañar proyectos desde su lugar en el directorio del Fondo Nacional de las Artes. "Por ejemplo, el más reciente y que me tiene feliz es un curso de capacitación para los maestros de música de las escuelas públicas, para que puedan comprender mejor la música folclórica en sus diversos géneros regionales y tocarla con piano, guitarra y bombo -contó Falú-. Hicimos un trabajo con un equipo de músicos notables, que lo va a difundir el Ministerio de Educación por medio de un DVD y un libro de partituras a distribuir en 30.000 escuelas del país".
Comentó que en la formación del docente de música se atiende casi exclusivamente al piano, cuando la guitarra y el bombo son esenciales en el folclore. Además, así como cada región tiene su tonada en el habla, cada folclore tiene un código que lo diferencia. "Frente a las tendencias últimas de igualación de códigos, lenguajes, hábitos y hasta formas de pensar y modo de ser, que es para mí lo que define la globalización, las particularidades identitarias de las culturas pasan a ser fundamentales -dijo-. Aunque sin caer en la posición conservadora que reniega de las transformaciones. Es un juego permanente entre el ayer, el hoy y el mañana, entre las fuentes, las raíces y los frutos".
En opinión de Falú, la Argentina necesita hoy más que nunca mirarse en el ayer y recuperar la fuerza y la energía de las culturas regionales. Cree que es una de las posibilidades más ciertas de asegurarse un destino como nación, apuntalándose en lo regional. "Porque sino queda lo regional como una fuerza reducida a su espacio. Persiste porque es fuerte, pero los parámetros nacionales son otros -lamentó-. Por ejemplo, si la Cancillería quiere mostrar a la Argentina en el exterior no va a elegir unos músicos que hagan tonadas cuyanas ni un cuadro de danzas del noroeste o un buen zapateador, que es arte de los mayores. Va a llevar un músico mediático, seguramente un rockero".
*Padre, hijo y espíritu santo
Antes de tocar en el centro Al-Andalus de la calle Moratalaz de Madrid, le rogué a la presentadora que hablara de mí y no de mi parentesco con Eduardo Falú, famoso y muy querido en España.-Soy el sobrino-, respondía mil veces a la pregunta sobre los lazos. -Es mi tío-, menos veces, como para situarme al centro de la relación. -Es mi madre-, en ocasiones, cuando la paciencia me llegaba al piso.
En los últimos tiempos, ya con el tío lanzando a su propio hijo al estrellato, apelé a la fórmula de la Santísima Trinidad para señalar que, estando el padre y el hijo, yo vendría a ser el espíritu santo. Esto me divierte mucho, porque dejo la interrogación flotando en el vacío y al preguntón sin convicción para un retest.La presentadora me juró que hablaría de Juan y punto.El ambiente era por demás agradable.
Junto a la silla del escenario había una mesita y sobre ella un platito de aceitunas y un vino Rioja mortal.Cumplió. La presentación excluía cualquier parentesco con nadie.Si hasta parecía que hablaba de un artista huérfano.Para finalizar dijo: -Con ustedes, Eduardo Falú...